LA JUVENTUD DE JAIMITO

Jaimito sigue siendo el protagonista de los chistes infantiles y, como cuando mi bisabuela era pequeña, está todavía en el colegio haciendo de las suyas (trastadas nada novedosas) y siendo “el chorras” de la clase. Ayer me contaron mis hijos casi veinte chistes de Jaimito, la mayoría ya me los sabía, y sólo incluyeron unSigue leyendo “LA JUVENTUD DE JAIMITO”

No soy un robot…

Aunque me cuesta demostrar mi humanidad. Y es que me encuentro muchas veces ante el famoso “tick de reCAPTCHA”: Y pruebas de humanidad del tipo: busca la imagen que contenga barcos o semáforos… Y cuestan, porque no aparece ni un barco tal cual ni un semáforo completo, se ven cargueros de lejos, o trozos deSigue leyendo “No soy un robot…”

Soy medio italiana

Soy medio italiana. No por mi habilidad especial para hacer pasta. No porque mi padrino tenga voz ronca. No porque me haya dado por ver películas de Fellini, beber limoncello, leer a Dante o bailar tarantela. No, nada de eso. Me he dado cuenta de mis orígenes gracias a mi reloj Fitbit. El reloj esteSigue leyendo “Soy medio italiana”

¡Yo solo!

La autonomía de la prole, es uno de los objetivos fundamentales para las madres/padres. Como casi todo, genera un sentimiento dual, porque darnos cuenta de que “se van haciendo mayores” y de que “cada vez nos necesitan menos“, nos alegra y entristece. Hablo aquí de cuando los enanos empiezan a: 1) Andar solos. Genial: yaSigue leyendo “¡Yo solo!”

Cara de póker

Es la que se me queda a mi cuando: Al ponernos a jugar en casa después del cole, se vienen a mi habitación (a leer cuentos, por ejemplo, que les gusta leerlos en mi cama…) se quitan los zapatos y me dicen: “ay mamá, que tengo un poco de arena en los zapatos” “¿Cóoooooommmmmooooo? peroSigue leyendo “Cara de póker”

Molde para cocinar

Yo utilizo el molde para cocinar y hacer maravillosos platos con tres tonterías. Sí, es así, tu tienes cuatro cositas cutres en la nevera y quieres hacer una maravilla, propia de un chef de prestigio y con este simple molde… ¡voilá! Ahí va la prueba para incrédulos: Primero (y fundamental): el molde de marras. Segundo:Sigue leyendo “Molde para cocinar”