Teoría del pensamiento inverso

Oro no tengo, ¡pero tengo aceite!
Porque a veces lo que parece una moneda de oro, es un litro de aceite y es un tesoro

La del pensamiento inverso es la teoría del «darle la vuelta a los malos pensamientos» (que tampoco he descubierto la pólvora) y se me ha ocurrido esta semana, mientras hacía la compra. Sí, habéis leído bien, la compra es un momento ideal para que mi cerebro desconecte de todo lo demás y fluyan los pensamientos y las teorías filosóficas, como la que a continuación explico. La situación es como sigue:

Estoy sola haciendo la compra, llevo el carro hasta los topes, y tardo lo que no está escrito en meter la compra en las bolsas. Detrás se pone una señora, que está muy nerviosa por mi lentitud, pero es que el cajero no me ayuda y tengo que pagar, guardar las cosas en la bolsa, poner el pin, guardar la tarjeta y el carnet, seguir guardando y… se me ocurre la teoría del pensamiento inverso: «No es que yo sea lenta, es que ella tiene mucha prisa» (pobrecilla, hasta me dio pena la pobre mujer).

Desde entonces, estoy decidida y me voy a aplicar el pensamiento inverso (del mal pensamiento al bueno, y no al revés ¿eh?), porque ya está bien del piensa mal y acertarás, mejor piensa bien y si no aciertas, por lo menos has pensado bien, y eso que ganas en salud mental.

Porque las puertas cerradas, no son oportunidades perdidas, sino invitaciones a ser valientes y abrir para descubrir los secretos que guardan
Porque las puertas cerradas, no son oportunidades perdidas, sino invitaciones a ser valientes y abrir para descubrir los secretos que guardan

Se puede aplicar a muchas situaciones de la vida, desde las más pequeñas a los problemas más grandes. Y no es cuestión de ser conformistas, sino de ver el lado positivo de las cosas, que a mi se me estaba olvidando. Me ha hecho falta estar un par de días en casa, con mi marido que le han operado las varices, para pararme, decir «¡hasta aquí!» y empezar a aplicar la Teoría (que es más vieja que el hilo negro 🙂 ).

 

 

 

pensamiento inverso 1

Mi último intento por dejar de ser la madre de la naranja

El 4 de febrero, es el cumple de mi hijo mediano (el de la naranja) y su tarta es siempre un reto para mi (desde aquel fatídico día en la guarde).

Este año, están en el cole estudiando la época medieval, y le hemos regalado un disfraz de caballero por su cumple. Pero, eso no es nada, al lado de la «peazo» tarta que le tenía yo proyectada, con forma de castillo.

Para empezar, busqué en google: tarta castillo fácil (importante que fuera sencillo, porque tampoco estamos aquí para pasarnos). Y os cuento cómo me lo monté (os dejo aquí la web de donde lo saqué, porque el resultado no es exactamente el mismo…)

paso 1Primer paso: hacer un bizcocho rectangular grande y uno cuadrado pequeño (no sé decir exactamente los tamaños, esas cosas se me dan fatal). Los bizcochos se cortan en cuartos para ir haciendo los pisos del castillo. Lo que se utiliza para pegar los cuartos es lo que usemos para cubrir el bizcocho. Lo ideal en el castillo hubiera sido chocolate, pero a mi hijo no le va mucho, así que busqué una receta de crema de queso y nata que está buenísima (os dejo la vídeo-receta aquí).

paso 2Segundo paso: la crema de queso está muy fácil, se mezcla azúcar glas con queso de untar y nata montada. Lo complicado era el color, que yo pretendía fuera marrón

paso 3

Pero, por más que mezclé y mezclé… no conseguí el marrón ni «pá-trás«, así que, la solución fue el color azul (Pitufo, para más señas), que era fácil.

Y… empezamos el montaje del castillo, que como siempre está chupado en web, pero a mi me cuesta un triunfo. Me ayudó mi hija mayor, que me hizo desmontarlo varias veces: «Está torcido, mamá»

paso 4Y lo estaba, vaya que si lo estaba… pero ya no había marcha atrás, esta iba a ser la tarta del cumpleaños, quedara como quedara.

paso 5Hacemos la base con tres pisos, que vamos pegando con la crema de queso. El siguiente piso se hace con tres trozos más pequeños, y todo se cubre con la crema. A mi me pasó lo siguiente: los pisos eran casi del mismo tamaño, y tuve que coger «retales» del bizcocho grande para hacer  incrementar el tamaño de la base… lo fui pegando como pude y al cubrirlo por todas partes con la crema azul, parece que se tapó el «desperfecto«.

Había que dejarlo reposar en la nevera, para que se fijara la crema, pero no sé cuanto tiempo exactamente, yo lo dejé diez minutos (era el tiempo que tenía, además de tener que hacer un huecazo en la nevera, cosa complicada, porque tenía que ser en el piso más alto).

paso 6

Como podéis ver en la foto del paso 6, estaba bien torcida, pero no está todo el camino andado para el pedazo de castillo medieval de color azul y con trozos pringosos (que por cierto, se despegaban cuando menos te lo esperabas).

Las torres son lo más sencillo de todo, porque se hacen con cucuruchos de helado y el resto de la decoración con chocolate y galletas de barquillo. Se suponía que las ventanas se adornaban con la crema de queso, pero eso no nos salió muy allá…

resultado (1)

A mis enanos les encantó, de hecho mi hija está deseando que le haga una para su cumple (rosa, of course) Pero tengo que reconocer que a ellos les hace todo mucha ilusión, porque era un poco churro… además de alguna que otra consecuencia en la pared y en las manos (que han durado unas dos semanas).

Por cierto, que no dejaré de ser la madre de la naranja, por muchas tartas que me curre… 😉

consecuencia 1consecuencia 2

Mi contestador

contestador 3Es muy de la madre de la naranja, porque se me oye a duras penas entre chillidos de mis enanos. Un día me llamaron al móvil y me «pidieron» que grabara el mensaje para el contestador. Un horror, porque los niños empezaron a chillar, y yo no oía nada, y empecé mi frase: «has llamado a Maribel, deja tu mensaje«. Lo grabé dos veces, y se suponía que tenía que mantener el mejor… y me quedé con el primero que pillé.

Un día me llamó una amiga: «Oye, ¿has oído tu contestador? ¡es genial!» y al escucharlo me gustó tanto que no lo cambié, me pareció tan caótico como yo.

Esta semana ha sido un poco complicada, y hasta hoy no he podido agradecer el premiazo de Pasuco a Pasuco, que me hizo una ilusión tremenda (el One Lovely Blog Award) y voy a cumplir con el compromiso que el premio supone. Ahí van once cosas sobre mi:

1) Tengo un marido y tres hijos estupendos. Y si la vida me diera una segunda oportunidad, removería cielo y tierra para encontrar de nuevo a mi marido y casarme con él.

2) Me encanta cenar en familia, aunque hay días que por dentro estoy deseando que acaben ya y se vayan a la cama. También me gusta ir con los enanos en bici, he desempolvado mis patines para ir con mi hija y me ha rejuvenecido y la última excursión que hicimos con los niños, me recordó que es una buena forma de respirar y olvidarse realmente de todo.

contestador 43) Me gusta mucho leer, aunque últimamente leo la mitad que antes, pero lo aprovecho mucho más. El cine es otra de mis aficiones, aunque la última que he visto en el cine ha sido Frozen (y no pienso volver en mucho tiempo, a no ser que puede usar una oferta de esas buenas, porque ¡flipé con el precio de las entradas!)

4) Tengo las caderas anchas, piel de naranja, canasdespués de tres partos, he recuperado un peso más o menos parecido al de antes… 

5) Cocinar es de la pocas cosas que hago más o menos bien, pero mis manos son absolutamente torpes para el resto de DIY, las agujas me dan miedo, las dos veces que he pintado algo me he cargado el suelo de la cocina y un forro polar que llevaba puesto… Aún así, no pierdo la esperanza y de vez en cuando hago algún intento, a ver si consigo hacer alguna cosilla.

6) Soy tremendamente despistada, y no sé medir el tiempo (puedo hacer tres planes en puntas distintas de Madrid y creer que voy a llegar a todos). Mi marido se pone de los nervios con mi impuntualidad, y soy bastante mala esperando (claro, siempre me esperan a mi, y la falta de costumbre es lo que tiene)

7) Engullo bastante más de lo que se espera de mi. Me hizo gracia la primera vez que salí con mi marido y fuimos a la Navacerrada de excursión. Nos compramos un bocadillo tamaño barra de pan, y él se tiró el camino pensando que tendría que zamparse el mío y el suyo. Cual fue su sorpresa, cuando me lo comí entero… desde entonces no subestima mi capacidad.

contestador 18) Soy como Paco Martínez Soria cuando estoy en la M-30 o callejeando por Madrid. Llevo toda mi vida viviendo en Madrid y aún así me pierdo sin remedio, y da igual que pueda poner el puñetero mapa de google, me pierdo y punto… Las fotos que he puesto hoy en el post son de mi última vuelta (me cortaron el paso en Princesa por una manifestación y yo, que quería ir por Alberto Aguilera, no pude dar la vuelta hasta Cibeles… ¡ya os he dicho que soy Paco Martínez Soria!)

9) Me encanta viajar, aunque no he viajado mucho, casi siempre por causas económicas. Pero tengo como objetivos: Nueva York, Nueva Zelanda, Viena, Berlín… y muchos más.

10) Tengo en mente emprender algo, me interesa muchísimo el emprendimiento social y creo firmemente que la economía del tener debe dejar paso a la economía del ser. Considero que la colaboración entre las personas puede llegar a cambiar el mundo y algún día podré llevar a cabo mi pequeña locura.

11) Todas las noches, antes de irnos a dormir, con los ojos hinchados por habernos dormido en el sofá, mi marido y yo vamos a ver a los niños para arroparles. En ese justo instante doy gracias a Dios porque soy la mujer más afortunada del mundo.

Cuando empecé a escribir, en SSLM, conocí un grupo de madres maravillosas, y me metí en este mundillo de mamás-blogueras, que me tiene totalmente enganchada. Me gustan mucho estos blogs por las cosas que aprendo y que me aportan, son mis amigas virtuales y me encanta leer lo que tienen que contar, ahí van mis once premios:

1) Nana’s y rok’n’roll

2) La vida con M.

3) Las historias de Dra. Mami

4) Pero, ¡mira quién habla!

5) Pasuco a pasuco

6) Parapalabras

7) El cielo por el tejado

8) Pequenenas

9) Let’s Rock Mami

10) Como una aguja en un pajar.

11) Las cositas de Lucas

Este pequeño premio blogero, es mi manera de daros las gracias por todo lo que me habéis dado, ¡que es muchísimo!

BELÉN 3 VALENCIA

Conjunción de planetas

farola 4Todos los planetas del Sistema Solar giran en torno al Sol en una órbita elíptica. Sus continuos movimientos forman ángulos concretos con respecto a la Tierra y a ellos mismos. Cuando dos o más planetas se hallan en un ángulo de 8 grados, ocurre una conjunción. Entre Júpiter y Saturno, por ejemplo, la conjunción acontece cada 20 años, su periodo medio orbital. Y cada 18,6 años se produce la alineación de la Tierra, la Luna y el Sol. Y cada 7 años se produce entre mi trabajo y el colegio de mis hijos.

farola 2Y os estaréis preguntando: ¿de qué habla esta mujer? Pues de la conjunción de elementos que se produjo el lunes: mis hijos tuvieron cole, mi marido trabajo y yo… ¡VACACIONES! Un día de vacaciones sin niños, que por supuesto genera ese sentimiento bipolar: por un lado te sientes como Luis Tosar en celda 211 (o sea: Malamadre) y por otro te invade la felicidad absoluta de “un-día-para-comerse-el-mundo”.

Madrugar, madrugué, para qué os voy a engañar. Porque a los niños tenía que llevarlos al cole. Pero no tenían que ir pronto (normalmente les dejo una hora antes) y en consecuencia: llegamos tarde, y “estresaítos” perdidos…

Tenía que hacer la compra y luego pensaba: ir a las rebajas, pintarme las uñas, cocinar para un mes, hacer recados, poner botones a los babys de los enanos, comprar medias y leotardos y dormir la siesta.

Después de la compra, no pude hacer nada más. Ale, ahí se acaba este post (que también pretendía haber escrito el lunes).

farola 1La definición del principio la he sacado de http://www.muyinteresante.es/ciencia/preguntas-respuestas/ien-que-consiste-una-conjuncion-de-planetas, y os estaréis preguntando porqué narices tengo el post lleno de fotos de farolas. La explicación es la siguiente: cuando tenía 8 años, los Reyes me regalaron un telescopio pequeño y estuve un tiempo creyendo ver Saturno y flipando. Pero un día, me di cuenta de que lo que yo creía que era Saturno, en realidad era una farola (probad algún día ver una por un telescopio… ¡una pasada!).

¡Buen fin de semana!

Truco de limpieza: bajar las persianas

Este primero es mi gran truco de limpieza… sí, bajar las persianas, porque ojos que no ven…

hamburguesasCuando vengo de trabajar, ya no hay mucha luz en casa. Pero los sábados por la mañana, abro las persianas y el polvo empieza a saludar. Encima el suelo de mi casa es de madera oscura, que es muy bonita, pero a la vez es una mierda. Y yo antes, desayunaba corriendo, les ponía a los niños dibujos y empezaba a limpiar. Pero hubo un día que pensé: vamos ver, si recapitulo me tiro la semana currando, cuando llego a casa tengo que: hacer compra, preparar cenas, hacer lavadoras, ayudar a los deberes, baños, y un largo etc. (no os quiero aburrir). Y llega el bendito sábado y me pongo a limpiar como una loca…

¡Pues se acabó! la limpieza pasa a segundo (y casi diría tercer) plano. Recuerdo la conversación que tuve un día con una amiga: «con tres niños, el curro, el marido y la casa, algo debes tener abandonado», pues sí, tiene razón, paso de limpiar más allá de lo meramente imprescindible.

Y los sábados: viva el mercadillo, las bicis, los patines, jugar con los niños y comer hamburguesas con patatas (comida oficial del sábado en mi casa). Y cuando me levanto por las mañanas y subo la persiana, la vuelvo a bajar y así no tengo tentaciones.

Hay una carta para ti

Antes de terminar el curso pasado, mi hija y sus compañeros de clase hicieron una excursión muy especial. Nos escribieron una carta, fueron a Correos (toda la clase, ¡qué locura!) y echaron la carta al buzón.

Cuando mi hija vio la carta en casa, su cara era un auténtico poema, le hizo muchísima ilusión cuando abrimos la misiva. Estamos muy acostumbrados a internet, que es rápido e inmediato. Recibir una carta es casi «romántico«.

Tarjeta

A mi hija le llegan cartas del banco, por una pequeña cuenta que le abrimos para sus ahorros. Viendo una de esas cartas, que por supuesto abrimos nosotros, le dije: «Cariño mira, te han escrito una carta«. La cogió entre sus manos, vio su nombre y dirección y se quedó prendada, con su tesoro en la mano…

Mientras les hacía la merienda, se me acercó despacio y me dijo: «mamá, no hemos abierto la carta«. Nos dispusimos a abrir el preciado mensaje, y mientras yo sostenía el extracto y leía los ínfimos intereses que habían generado sus ahorros (0,53€ para ser exactos), mi hija pidió que se lo enseñara. «Pues mira hija, es una carta del banco donde te dicen que te dan cincuenta y tres céntimos de intereses por un dinero que tienes en la cuenta«.

Por supuesto que hubo cierto desencanto, pero aún así ella estaba encantada de que Bankia le escribiera una carta.

¡Feliz fin de semana a todas!

Mother talking

Título: Paraíso con sol Técnica: plastilina Autora: mi hija mayor
Título: isla con sol

Tengo una amiga que cuando algo le parece una pasada, en lugar de decir ¡madre mía! utiliza una expresión de lo más graciosa: ¡mother talking! Y cuando supera el límite de lo aceptable dice: ¡Mother talking, about!

Pues llevo una semana acordándome de ella y diciendo esta frase una y otra vez:

En el trabajo me ha tocado escuchar algunas cosas que… ¡mother talking!

En urgencias con mi marido con una flebitis¡mother talking!

Mi pobre marido (otra vez) se cae de la moto (saliendo de urgencias) ¡mother talking!

Que estas fechas son complicadas de trabajo gracias a la H.P. (que es la Hacienda Pública, aunque bien podría ser Hijo de P…) ¡mother talking!

Y con estos menesteres, me doy cuenta que tengo un retraso de un día (cosa que no me ha pasado prácticamente nunca, soy como un reloj)… ¡mother talking! y me he dado cuenta porque tengo un app en el móvil, que se llama Ladytimer, que me lo ha chivado (con un mensaje de alarma, diciendo: se ha retrasado su menstruación un día, ¿es correcto?). Pero… ¡falsa alarma!

¿Sabéis lo peor? que he estado yo encantada un día pensando en mi cuarto retoño (sin decir nada a mi marido, que le hubiera dado un infarto, y no era plan) ¡qué decepción cuando se desbarató todo! Lo sé, mi caso bien se merece un: ¡MOTHER TALKING… ABOUT!

Y las fotos, ya sabéis… llevo una semana complicada… 🙂 pero el jueves tuve tiempo de hacer un bizcocho y mi hija estuvo esculpiendo con plastilina.

Ummm...los restos del bizcocho
Ummm…los restos del bizcocho

La Justiciera

Esa soy yo, cuando me pongo, la Justiciera. Hay cosas que me hierven la sangre y me hacen ponerme mi antifaz de la Justiciera. Una de ellas es que aparquen en la puerta de mi casa, zona de residentes, sin poner el ticket de la ORA.

Os cuento mi última incursión de heroína histérica (la histeria canalizada es el auténtico poder de la Justiciera):

Llego alas 17:05 a mi casa, con tres niños recién salidos del cole en la parte de atrás de mi coche. No hay donde aparcar cerca de la puerta. Doy otra vuelta, a ver si sale alguien. Veo que hay un coche con una señora dentro, la miro de manera descarada («date-por-aludida-con-mi-mirada-asesina») y veo que no tiene ticket (17:08).

Vuelvo a dar otra vuelta y la misma estrategia de cruzar miradas y mis hijos: «mamá, ¿cuándo nos bajamos?» (17:10)

Después de pasar tres veces y de cruzarnos miradas, la Justiciera decide actuar y bajando la ventanilla comienza el diálogo:

Perdona ¿cuánto tiempo vas a estar ahí?

Y después de mirar el reloj con despreocupación, me suelta de modo despectivo:

Pues unos veinte minutos.

Para estar aparcada veinte minutos, tienes que poner el numerito o irte.

Y eso a ti ¿qué te importa?

Me importa porque yo pago mi número de residentes para poder aparcar y tu estás ahí por la cara.

Pues… Lo que me dijo después no lo escuché porque decidí buscar al «multas», iba como loca, pensando que la buena mujer se iba a cagar.

Parquimetro-MadridVi al chico de la ORA a lo lejos, paré en seco, me bajé del coche en medio de la calle y chillé: «¡¡CONTROLADOOOOR!!» El pobre tardó en reaccionar (17:18) porque no esperaba una loca chillando por ahí «¡Estoy aquí, aquí!»

(17:20) «Esa señora pretende tirarse ahí aparcada veinte minutos sin poner el ticket» El pobre, todavía impactado por mis voces, se acercó al al coche de mi nueva amiga, que salió zumbando del sitio, ante la terrible posibilidad de tener que poner 20 céntimos de euro en el parquímetro.

¿Sabéis lo peor? que no aparqué en el sitio que esta buena mujer dejó libre, porque por la mente de la Justiciera pasó una idea: si esta decide volver por aquí, puede que aparque, ponga su ticket, se baje llave ne mano y decida dejarme un mensaje en la carrocería. Y la Justiciera busca que prevalezcan el bien y la justicia, pero también tiene el seguro del coche con franquicia.

Bueno, mi primera entrada fuera de SSLM, la escribí ayer con la pluma que me trajeron los Reyes, ¡me encanta!

escritura

Y bueno… ya sabéis, en la destacada una de mis guirnaldas, que nada tiene que ver con esta aventura de la Justiciera, pero…

Tradición familiar

arbolHace dos años, nuestra mañana de Reyes fue un despropósito. Sí, fue para borrar de la memoria. El protagonista: el mediano de mis hijos que entonces tenía dos años y diez meses. Le encanta la música (su primera palabra, os lo digo totalmente en serio, fue: «Chaicojqui», escuchando el Cascanueces. Tuve que hacer unas cuantas búsquedas en wikipedia y youtube, para certificar que lo que escuchábamos era el Cascanueces y el autor… Tchaikovsky, ¡la leche!).

Bueno, pues este pequeño friki de la música, pidió un piano. Pero los Reyes, que pensaban que el pobre diablo no sabía lo que decía, tuvieron la idea de comprar una bicicleta con ruedines, de esas chulas con pececillos que simulan a Nemo… Y ponerle un lazo precioso y su nombre, para que identificara esa maravilla como suya. En esos mismos Reyes, decidieron tunear una moto de bebé de Pocoyó, que era del mediano, pero podía pasar al pequeño (el mediano llevaba un año sin hacer ni caso a la dichosa moto, que estaba llena de polvo en el trastero).

Ya en la Cabalgata, no paró de increpar a los Reyes: «¿dónde está mi piano?» Esperaba que se lo dieran en ese momento. De la Cabalgata vino llorando, porque no le habían dado su piano.luces 1

Pues llega la ansiada mañana de Reyes y…

– ¿Qué hace aquí mi moto?

– No hijo, ese no es tu regalo, es de tu hermano pequeño. Pero no es la tuya, es una que es igual… ¡Tu regalo es esta bici!

– No, yo he pedido un piano.

– Pero… te han traído una bici superchula, ¡con Nemos!

– ¡Quiero un piano, no una bici, UN PIANO! (todo esto con lagrimones como melones, su padre y yo no sabíamos dónde meternos)

– Bueno, pues escribimos a los Reyes y les decimos que recojan la bici, que no la quieres.

– Vale, y que me traigan un piano… (a todo esto dejó la bici en la puerta de la calle, para facilitar a los Reyes el curro).

La bici ni la tocó en unos días, y cuando se subió por primera vez sólo pedaleaba hacia atrás. Pero cuando le cogió el truco, no había quién le bajara. También tengo que decir que los Reyes dejaron un piano en casa de los abuelos, ¡por lo menos se pasó el disgusto inicial!luces 3

Por cierto, la tradición familiar del título del post, se refiere a una costumbre que tenía mi padre de llevarnos a ver las luces de Madrid (centro, que yo siempre he vivido en periferia) antes de Reyes. Nosotros lo hicimos el domingo y os he «plantado» las fotos que hice (coche + móvil por la noche = fotos movidas con un efecto muy chulo, la verdad). Esta vez no es que esté en modo madre ni en modo suegra ;).

destacada luces

 

 

 

Mientras hago los macarrones

Estas Navidades están siendo las de los macarrones. Creo que mis hijos van a pasar de decir: «¡¡macarrones!!» a decir: «¿macarrones?» (por ahora no se han cansado, pero…)

Pero la preparación de los macarrones me da ¡¡10 minutazos de tiempo libre!!, os cuento en qué lo estoy aprovechando:

– Creo que no os he hablado de una «manía» extraña que tengo de pintar «guirnaldas» (así lo denomina mi hija). Me relaja muchísimo y tengo un cuaderno lleno de ellas, os dejo aquí una muestra de la última que estoy haciendo. De vez en cuando compro bolígrafos de gel de colores y ¡a pintar! Además de bolis de gel, me rechiflan todos los pilot, punta-fina, o todo tipo de bolis de lo más dispar…guirnaldas

– Leer. Me encanta y también me relaja muchísimo y lo puedo hacer con mi hija mayor, que tiene que leer todos los días 10 minutos. Ahora estoy leyendo: «Dispara, yo ya estoy muerto» de Julia Navarro.650_L354694.jpg

 

 

 

 

 

Y otro libro que le he prestado a mi abuela, mi favorito (lo he re-leído unas quince veces) es «Señora de rojo sobre fondo gris» de Miguel Delibes. Esta novela habla sobre la muerte, el amor, la inspiración… es una auténtica maravilla. La protagonista es la mujer del autor de la que Delibes dice: “Una mujer que, con su sola presencia, aligeraba la pesadumbre de vivir”

– Alguna salida (ya sabéis BabyDinner) que también descansa. Aunque por el momento sólo ha sido posible salir una vez, pero… ¡se hace lo que se puede! Nos gusta mucho ir a un restaurante italiano que está cerca de casa y donde se come fenomenal y barato: IM000632.JPGL’Altro Mondo. Os lo recomiendo si algún día os pasáis por Pozuelo.

Y el resto del tiempo, mientras no hago los macarrones, intento hacer cosas con los enanos: nos vamos a un tiovivo que han puesto en la plaza, vemos una película de Navidad en la biblioteca (Arthur Christmas), preparamos la cena de fin de año en casa (este ha sido el primer año que mis enanos han aguantado hasta las uvas), pintamos (mi hijo mediano ha descubierto los rotuladores, y le tenemos que poner babi, porque se pone perdido) y jugamos a lo que podemos dentro o fuera de casa (lo que nos deje el tiempo, que está siendo un poco perro en Madrid).

¡Están siendo unas Navidades divertidas!